La semana que culminó en medio de la euforía nacionalista del Mundial de Futbol y aprovechando la alegría que despierta este magno evento, el Gobierno del presidente Santos decretó una nueva alza de $100 pesos en el precio de los combustibles, sin que sus ministros de Hacienda y Minas se sonrojarán al reajustar por sexta vez la gasolina y el ACPM durante su primer año de mandato.
Si bien la el alboroto que se vive por estos días con los triunfos sonoros de nuestra selección sub 20 mantienen una sonrisa contagiosa en los rostros de las gentes y todo parece color de rosa en el país, otra cosa piensan millones de personas que en medio de la algarabía han despertado del letargo de la animación con el nuevo gol que el Gobierno se acaba de anotar a su favor, pero en contra de los consumidores, al incrementar en $100 pesos el precio de los combustibles y alcanzar un acumulado de $832 pesos en lo que va corrido del 2011.
Así las cosas, mi pregunta es, ¿hasta dónde llegará el aguante de los colombianos?, frente a los continuos y reiteradas alzas en los costos de los combustibles, amparados en la argucia de los incrementos del precio del petróleo en los mercados internacionales.
Si vamos a hacer referencia al precio internacional como se viene haciendo cada vez que se incrementa, sería bueno que se nos explicara a los colombianos, por qué, tras el desplome de esta semana del precio del barril de petróleo que cayó de 98 a 86 dólares, sin embargo el Gobierno guardó silencio.
La decisión de elevar $100 pesos la gasolina en el país estaba dada y nadie salió a refutar ni a protestar por la forma abusiva como se siguen manejando los precios a través de una la fórmula que ha sido duramente cuestionada, por la forma en que se le han colgado impuestos que hacen de la gasolina colombiana una de las más costosas del planeta.
Al comparar entre el primer año de Gobierno del presidente Santos frente al mismo periodo del Gobierno Uribe, vemos que esta administración ha incrementado un 16% más que el realizado por Uribe en materia de combustibles, muy a pesar que en el 2002 -2003 se iniciaba el desmonte de la política de subsidio a los combustibles en Colombia.
No entendemos como luego de varios debates realizados en el Congreso de la República, donde se ha demostrado hasta la saciedad que el Gobierno insiste en una política de altos precios, bajo la premisa de que sí se establecen unos precios más justos para la gasolina es favorecer a los ricos y sin embargo la gente no reaccione y siga aletargada con el "cuento chino", de que con los altos precios de la gasolina se favorece a los pobres porque hay más inversión social.
Pero una cosa que no sabe el Gobierno, o que se hace el de la vista gorda, es que ya existe toda una campaña de movilización que ha venido creciendo en la recolección de firmas para frenar esta oleada alcista en los precios de los combustibles a través de una Iniciativa Popular, por lo que me atrevo a decir que muy pronto el ejecutivo va a tener que presentar una nueva fórmula para estabilizar y entregarle a los colombianos una política de precios para los combustibles más justos y más competitivos para su propia economía, en lugar de seguir cobrando la gasolina como si la estuviéramos importando desde el Golfo de México.
