Laura Molano

En los últimos meses y con la aprobación de la reforma política y de la JEP en el Congreso, la opinión pública ha abierto el debate sobre la participación política de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, Farc. Hasta el momento, se ha discutido si su participación es ética, se ha escuchado a opositores y simpatizantes, pero poco se ha hablado de lo que realmente hará la Farc con su nueva identidad política.

 

Con el fin de dar respuestas a estos interrogantes y de analizar la participación de la Farc en el legislativo, tres expertos de la Universidad de los Andes nos cuentan las primeras visiones al respecto.

 

¿Es posible que la Farc logre más de la 10 curules que les otorgó el Acuerdo de Paz?

 

Hace unos días la Farc anunció la postulación de listas al Senado y a la Cámara de Representantes, dejando entre ver que aspiran a tener más de las 10 curules que les otorga el Acuerdo de Paz (5 en Senado y 5 en Cámara). Estás curules adicionales que les permitirían tener una mayor representación en el Congreso, tendrán que ser alcanzadas en la contienda electoral. Sin embargo, ¿será posible que la Farc alcance esas curules vía elecciones?

 

Ante esta pregunta Miguel García, profesor de Ciencia Política de la Universidad de los Andes y co- Director del Observatorio de la Democracia de la misma Universidad, expone que sí es factible que la Farc logre más de las 10 curules que le otorga el Acuerdo de Paz.

 

Para él, la campaña política de la Farc para el 2018 no sólo tiene que llegar a los votantes y movilizarlos, sino que también tiene que sentar un precedente para su futuro político. Este precedente radica en demostrar que como partido tienen capacidad electoral y capacidad de llegar al poder independientemente de lo que se acordó en La Habana, cosa que es totalmente lograble para la Farc, si se tienen en cuenta 2 apuestas principales:

 

1. La capacidad electoral de la Farc se encuentra en la izquierda más radical. Teniendo en cuenta que se puede dividir a “mano alzada” a la izquierda en dos grandes vertientes (el ala más comunista y el ala del “polo”), es muy factible que la Farc llegue a quitarle votos a la izquierda más radical, es decir, que personajes como Iván Cepeda pierdan votos y que estos se vean transferidos a la Farc.

2. La otra parte de su capacidad de obtener votos está en las zonas donde fueron Estado y lograron crear vínculos con la población civil, esto restringido a que suelen ser zonas no sólo muy específicas sino también con poca población y que son territorios que actualmente se están disputando otros grupos luego de la salida de las FARC.

 

A esas 2 apuestas del profesor García se le podría añadir la siguiente:

 

3. Además de quitarle votos a la izquierda, la Farc como partido político terminará por movilizar el sector comunista radical del país, ese sector que nadie conoce a ciencia cierta pero del que se sabe que en general no vota. De esta forma sus votos se verán incrementados.

 

 

¿Cuál es la estrategia de Campaña que maneja la Farc?, ¿Es acertada?

 

Para García, los principales problemas que tiene la Farc en términos electorales es su inexperiencia en la arena política y el desprestigio con el que cuenta en la población. La Farc ha tratado de superar dichos problemas de forma inteligente: por un lado ha logrado disminuir su desprestigio a partir de su perseverancia en el proceso de paz, lo cual no quiere decir, que dicha pérdida de desprestigio se traduzca en una ganancia del mismo.

 

Por otro lado, ha logrado posicionarse como un referente político que acapara la atención de la opinión pública y de los políticos en general. Esto acompañado de la moderación de su lenguaje: por ejemplo ya no hablan de socialismo, entre otras cosas, porque a ellos mismos les conviene que esta transición no se convierta en el castrochavismo que algunos sectores proclaman. Sin embargo, han sido enfáticos y muy estratégicos al no renunciar a su agenda y a los temas que siempre han mencionado: la pobreza extrema, las reivindicación del agro, la justicia social y todos aquellos temas de política social que dieron origen al conflicto, cosa que no puede cambiar si quieren tener una buena capacidad electoral.

 

Es importante tener en cuenta, que la estrategia electoral no puede dejar de lado la responsabilidad que tienen de defender los acuerdos y de llamar la atención sobre el incumplimiento de los mismos, así como tampoco, el seguir trabajando para continuar desligándose de ese vínculo asociativo de violencia-FARC que tienen los ciudadanos, vínculo que sin duda varios sectores políticos van a tratar de mantener.

 

Laura Wills (Directora del Departamento de Ciencia Política de la Universidad de los Andes y co-directora de Congreso Visible) añade a los problemas electorales de la Farc, el malestar social que generó el hecho de que puedan participar en política sin haber pasado por la JEP, lo que para ella terminará por quitarle fuerza política en las elecciones de 2018.

 

Para la profesora Wills, quizás la mejor estrategia en el contexto político que vive el país de polarización y desprestigio de la Farc, hubiera sido que la cabezas de lista (quienes halan los votos) hubieran sido parte de la sociedad civil o de los mandos medios de la ex guerrilla, ya que éstos no están asociados directamente con la violencia, lo cual, hubiera garantizado un menor malestar social y por ende una mayor capacidad electoral.

 

Por otro lado, también expone como imperioso que se unan con los otros sectores de izquierda, ya que si no se unen, la fragmentación será tan grande que todos los partidos de izquierda se verán afectados electoralmente y a la postre se quedarán sin mayor poder de influencia en la toma de decisiones en el legislativo. 

 

¿Cuál es el poder de trámite legislativo que tiene las Farc?

 

Una vez que pasadas las elecciones ¿qué harán los 10 o más congresistas de la Farc en el Congreso? En primera instancia, se puede decir que históricamente la oposición y las minorías (como el Polo democrático Alternativo) se dedican a hacer control político más que al trámite o a la producción legislativa, así que inicialmente, se podría intuir que la Farc al ser oposición y al ser minoría en el Congreso van a hacer lo mismo. Pero ¿será que la Farc se “bajó del monte” solo para hacer control político? ¿Tendrá alguna herramienta o estrategia que le permita producir leyes o el sistema político del país los terminará absorbiendo y dejando como los partidos que ya conocemos? 

 

Angelika Rettberg, profesora de Ciencia Política y Directora de la Maestría en Construcción de Paz de la Universidad de los Andes, confirma la teoría anterior. Según la profesora Rettberg, si se revisan otros procesos de paz en el mundo, se observa como en general el impacto que logran tener los grupos desmovilizados en la producción legislativa es baja; Incluso, en países en donde el grupo desmovilizado recibe más curules y más condescendencias por parte del Estado, es muy poco probable que estos grupos lleguen a alterar las lógicas y cálculos electorales y legislativos.

 

Con base en lo anterior y en la experiencia internacional en procesos de paz, la probabilidad de que la Farc llegue a introducir grandes reformas en el Estado es mínima. No es posible pretender que la Farc tenga un impacto en la agenda legislativa cuando su representación en el Congreso va a ser tan baja (afirma Rettberg). Teniendo en cuenta además, que por el momento es muy poco probable que se pueda establecer una alianza con otros partidos, ya que en general, los políticos y los partidos no están dispuestos a aliarse con ellos dado el costo político y electoral que conllevaría una alianza con la Farc, el triunfo del “No” y la connotación social que la Farc aún representa (la violencia y el miedo al “castrochavismo” que proclaman sectores de derecha).

 

Otros sectores de izquierda tampoco están dispuestos a hacer una alianza de frente con la Farc en este momento, ya que ha pasado toda su vida diciendo que no son guerrilleros y que no son ni representan a las FARC. Sin embargo el cartucho de la alianza con otros partidos no puede quemarse, si bien ahora no es probable que esta se realice, tal vez después de elecciones cuando el costo electoral para los partidos no sea tan alto, la coalición pueda llevarse a cabo.

 

Para la profesora Rettberg, en el corto plazo, la Farc no puede esperar más que lograr participar en los debates del país, habituar a la opinión pública a escuchar su voz y abrir un mejor espacio para las elecciones del 2022, en las cuáles puede tener mejores oportunidades para producir cambios y reformas al sistema.

 

Laura Wills no cree que la Farc (por ser un partido minoritario dentro del Congreso) vaya a dedicarse únicamente a hacer control político, pues por ejemplo, el MIRA (partido minoritario en el legislativo) tiene poder de agenda y de trámite legislativo. El MIRA presenta numerosos proyectos de ley y con esto asegura que: 1). su electorado vea que los están representando y 2.) Asegura que algunas de estas iniciativas tengan trámite y debate dentro del legislativo, estrategia que puede usar la Farc y con la cual pueden lograr producción legislativa.

 

Adicional a esto, Wills dice que el control político es un arma estratégica muy poderosa, ya que da visibilidad ante la opinión pública y ante el Congreso mismo. El uso de esas dos estrategias (control y producción legislativa) los puede posicionar como un partido político con una agenda clara y definida.

 

En términos de coaliciones, Wills ve una mayor probabilidad de alianza con los partidos de izquierda, sin embargo, es enfática en exponer que según la forma en la que funciona el Congreso y sabiendo que las coaliciones se dan en éste no de manera general ni  permanente sino por temas, la Farc puede llegar a formar coalición con otros partidos (aún de derecha) alrededor de temas muy específicos.

 

A pesar de estas posibilidades estratégicas en el legislativo, Wills ve que pensar en esto aún es difícil, ya que la incertidumbre es alta para todos los sectores políticos y no sólo para la Farc. Lo único claro, es que el periodo que viene será una prueba para ver si la Farc son capaces de consolidarse como un actor relevante dentro del legislativo, lo cual dependerá de la organización del partido, de quiénes sean los líderes visibles del mismo, de quienes compitan en términos electorales y de quienes ocupen las curules que tienen ya en el congreso.