Bogotá, D.C., 26 de julio de 2011 (Columna senadora Ramírez).- Cuando se iniciaron las sesiones del Congreso de la República para el período 2010 – 2014, las bancadas de todos los partidos hicieron un acuerdo para que cada año hubiera rotación, de manera que los distintos sectores tuvieran presencia en las mesas directivas de Senado y Cámara de Representantes y se cumpliera el mandato legal de darles representación a las minorías.
Según dicho acuerdo, al Polo Democrático Alternativo le correspondía la Segunda Vicepresidencia del Senado de la República durante el período 2.011 – 2.012 y, de acuerdo con la Ley de Bancadas, los candidatos a ocupar los cargos deben ser los que escojan autónomamente cada uno de los partidos.
En el caso del Polo Democrático Alternativo, el candidato escogido por siete de los ocho Senadores, con el apoyo de cuatro de los cinco representantes a la Cámara, es decir, por once de los trece congresistas del Polo, fue el Senador Luis Carlos Avellaneda.
Sin embargo, el senador Alexánder López, violando los Estatutos del Polo y pasando por encima de los más elementales principios democráticos, también presentó su candidatura, situación que fue aprovechada por los sectores más retardatarios de la derecha para desconocer las decisiones democráticas del Polo, atropellando, de paso, la ley de bancadas del Congreso.
Fue así como el Partido Conservador y Cambio Radical apoyaron al Senador Alexánder López y contribuyeron decisivamente para que fuera elegido como Segundo Vicepresidente del Senado, burlando de esta manera los compromisos y creando el funesto precedente de que en Colombia es la derecha la que decide quiénes son los representantes de la oposición en los cargos dignatarios del Congreso de la República.
En nuestra condición de demócratas, rechazamos este vulgar atropello contra los derechos del Polo Democrático Alternativo y denunciamos la doble moral del gobierno, que hace demagogia sobre su actitud supuestamente respetuosa de la oposición, mientras en la práctica la mayoría de sus congresistas actúa en sentido abiertamente contrario.
