El Senador Juan Manuel Galán realizó un debate de control político al Ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, Juan Camilo Restrepo Salazar,  denunciando a los 4 grandes enemigos de una política de tierras con visión de desarrollo social, que obran como los famosos jinetes del Apocalipsis trayendo guerra, hambre y muerte.

La reforma agraria y el desarrollo rural son parte de las promesas no cumplidas de la sociedad colombiana desde la independencia. En Colombia se puede afirmar que la tierra es… prometida.

El primer jinete es el tenedor de tierra improductivo, especialmente el de grandes extensiones, a quien le conviene el statu quo que le permite mantener lotes de engorde, degradar el medio ambiente mediante usos contrarios a la vocación de la tierra y preservar tarifas inequitativas y absurdamente bajas del impuesto predial.

El segundo jinete son los grupos armados ilegales (guerrilla y paramilitares). El Senador Galán presentó casos en los que la guerrilla, al igual que los paramilitares, realizaron despojos y asignaron tierras a sus militantes o creando una relación feudal con los pobladores. Estos grupos no querrán perder el control político-económico que les da la tenencia de la tierra. En el caso de la guerrilla existe el interés adicional del fracaso de la política para reencauchar su supuesto discurso social anti-estatal.

El tercer jinete es el narcotráfico que lava activos gracias a la acumulación de la tierra y garantiza con ello además la producción de cultivos ilícitos.

Finalmente el Senador, advirtió que estos tres jinetes se valdrán del cuarto jinete: los políticos para evitar una política de restitución de tierras contraria a sus intereses mezquinos. Galán a partir de estudios y noticias mostró como a lo largo de la historia de Colombia los políticos han tenido alianzas con terratenientes, paramilitares, guerrilla y narcotráfico para realizar la agenda política de aquellos.

Por otra parte se hicieron dos denuncias sobre formas de despojo o de obstrucción: el despojo a través de sentencias judiciales proferidas por jueces civiles, e incluso de jueces de tutela; y la destrucción de documentos en regionales del Incoder para esconder despojos que se hicieron a través de resoluciones de la entidad.

Con este panorama entonces, es indispensable un control social exhaustivo, especialmente por los medios de comunicación, para quitarle el oxígeno a los Jinetes del Apocalipsis y pasara de la tierra prometida a la entrega de efectiva de las tierras.