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Nov201014

Las redes hospitalarias

 

 

Si hay un fenómeno que caracteriza a las sociedades modernas, es su funcionamiento a través de redes. Redes de información, apoyo, comunicación o conocimiento; desde locales a gobales. El avance en las tecnologías de información y comunicación ha sido la plataforma para el fortalecimiento de este esquema de convivencia. 

La avalancha de las redes sociales como facebook, las redes financieras con sus cajeros bancarios, la integración de las aerolíneas que facilitan la interconexión en “tierras lejanas”, entre otras redes, crece exponencialmente y se fortalece día a día, con la idea de integrarnos, lograr mayores eficiencias y eficacias, hacernos la vida más fácil y resolver problemas cotidianos. 

Bajo este moderno enfoque de redes, nos preguntamos si en Colombia, ¿las instituciones de salud -llámense consultorios médicos, puestos o centros de salud, hospitales o clínicas privadas-, han seguido igual dinámica u objetivo de articulación e integración? Me temo que no. Tal vez porque la competencia entre ellas por obtener contratos y rentabilidad económica, no las deja ver la posibilidad de tejer redes que les permitan minimizar sus costos de operación, incrementar sus ingresos, mejorar su productividad, viabilizar conjuntamente su crecimiento y desarrollo empresarial, logrando rentabilidades económicas razonables, pero de incalculable valor social. 

Lastimosamente nuestro actual modelo de salud, privilegia el lucro económico particular y sacrifica la rentabilidad social, con unos efectos perversos sobre los pacientes en la prestación del servicio, cuando de facilitarles y asignarles una atención oportuna y de calidad en los sitios cercanos a su residencia -enfoque poblacional- se trata; la cantidad de papeles, trámites y autorizaciones que deben superar, son muestra clara y contundente: la red de servicios de salud, no evoluciona tan positivamente como en otros sectores. Expertos expresan que antes de la ley 100, las instituciones de salud funcionaban más en red que ahora. 

Como Gobernador del Departamento de Antioquia, con el equipo de salud, trabajamos en con enfoque de red, para que los hospitales públicos municipales y departamentales, ofertaran los servicios en el territorio de acuerdo con la demanda; si la enfermedad se complicaba los pacientes se atendían en los hospitales regionales y en caso extremo se trasladaban a la ciudad de Medellín. Los pacientes fluían sin contratiempo entre hospitales y eran atendidos con mayor oportunidad y calidad. Valga decir que durante este periodo ningún hospital público en Antioquia se cerró, por el contrario se recuperaron algunos cuya muerte, era inminente. 

En áreas de fácil desplazamiento, con una demanda identificada, no se puede competir ofertando los mismos servicios e incurriendo en altos costos fijos. Se requiere de una política de redes integradas de salud, que permita progresivos y altos niveles de especialización. Esta organización de la oferta, busca tener atenciones integrales básicas en los primeros niveles -municipios- y avanzar a través de la red, de acuerdo con la complejidad, con una mayor especialidad en las instituciones, convirtiendo los hospitales y clínicas, en centros de excelencia científica por la capacidad resolutiva y eficiencia para realizar procedimientos. 

Debemos reconocer que la posibilidad de integrar los recursos hospitalarios públicos y privados en una red integrada no fue posible porque la ley 100 y su desarrollo crearon unos estímulos contrarios a estos propósitos. La autonomía financiera, jurídica, administrativa y presupuestal de las instituciones de salud -principio y estrategia para lograr eficiencia- logró inicialmente una entropía: un crecimiento y desarrollo hacia adentro de estas instituciones, pero posteriormente atomizó al sector, desconectó toda la estructura hospitalaria, anarquizó la articulación y fragmentó la atención del paciente. 

La competencia de las instituciones en un sector social, en un mercado imperfecto, no trae beneficios. En vez de ser altamente competitivo, el sistema debería tener los alicientes e incentivos para cooperar, complementarse, e integrarse para garantizar una atención sin barreras, oportuna y con calidad a todos los pacientes. Estudiosos del tema han identificado que las mejoras en el desempeño de los sistemas de salud de España, Tailandia, Vietnam, Corea del Sur y otros países asiáticos, se debe al desarrollo del concepto de redes integradas de servicios. Por eso la Organización Mundial de la Salud -OMS-, en su última asamblea, recomendó con suficiente evidencia la necesidad de que los países adopten este modelo. 

Debemos avanzar hacia el enfoque de redes integradas de servicios de salud como uno de los pilares de la reforma estructural del sistema. Se necesita convencimiento y vocación social, dejar los egoísmos, permitir rectorías, compartir y mejorar la utilización de los recursos, renunciar a la competencia por el “peso para sobrevivir” por la “coo-potencia” para lograr atenciones más cálidas, humanas, integrales, cercanas a los sitios de residencia, que los profesionales de la salud, retomen la coherencia entre formación, práctica, servicio y vocación científica, sólo así lograremos mejores resultados en términos de prevención y de aumentar la sobrevivencia de las personas, con calidad de vida, en un entorno socialmente sano.

 

 

Tags: Salud



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Blog del senador Eugenio Prieto Soto

Eugenio Enrique Prieto Soto
por

Eugenio Enrique Prieto Soto

Gerente Instituto para el Desarrollo de Antioquia IDEA, Gerente Instituto para el Desarrollo de Antioquia IDEA, Subgerente Financiero Empresa Antioqueña de Energía

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Este blog hace parte de mi compromiso personal con la construcción de cultura política y de ciudadanía crítica, autónoma, objetiva, independiente, consciente de sus derechos pero aún más de sus deberes y de su rol ético individual en la construcción colectiva de territorio.

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