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Jun 2010 30

Opinión sobre el “gran acuerdo de unidad nacional” y las perspectivas de oposición en Colombia

Andrés Felipe Jacobo y Christian Benito, miembros del equipo de Congreso Visible, realizaron una entrevista a Luis Javier Orjuela, Ph.D. en Ciencia Política de la Universidad de Florida y profesor de teoría política y social de la Universidad de los Andes, sobre el significado del “gran acuerdo de unidad nacional”, la adhesión de algunos miembros del Partido Liberal al gobierno de Santos y las perspectivas de oposición en Colombia. La entrevista será presentada en tres secciones a partir de hoy. A continuación la primera sección de la entrevista.     

Tres dimensiones del “gran acuerdo de unidad nacional”

C.V: ¿Qué opina del gran acuerdo de unidad nacional?

L.J.O: La propuesta de Santos de un acuerdo de unidad nacional tiene tres dimensiones que están relacionadas. Por un lado, es un mecanismo mediante el cual Santos busca ganar cierta autonomía frente al gobierno de Uribe. Uribe deja, sobre todo en sus últimos dos años de gobierno, una serie de herencias y conflictos que no le convienen a un gobierno nuevo. Deja conflictos con la rama judicial, especialmente con las altas cortes y con los jueces; deja conflictos con sectores de opinión independiente y con las  ONG´s, especialmente las de derechos humanos y las de las familias de los secuestrados; deja conflictos con ciertas organizaciones internacionales y con los países vecinos, particularmente con Ecuador y con Venezuela.

Por otra parte, deja conflictos con sectores políticos nacionales opuestos a una segunda reelección, y en general, opuestos  a ciertas orientaciones que el proyecto político de Uribe adquirió en los últimos años. Con esto me refiero no sólo a Mockus, a Fajardo y al Partido Verde, sino también a Cambio Radical y a Noemí Sanín (que estaban en contra de la reelección) y a los grandes líderes de opinión intelectual en el país. Es claro que dado ese contexto de conflictos generados por el propio presidente, el margen para gobernar se reduciría mucho y, en ese sentido, un gobierno nuevo que hereda estos conflictos, va a tener grandes dificultades para legitimarse tanto en el plano nacional como en el internacional. Santos ha interpretado esto como una polarización del país, y tiene en parte razón. Por lo tanto, el llamado a la unidad nacional es un llamado a esos distintos sectores para limar asperezas, para tratar de solucionar esos conflictos, y para tratar de producir acercamientos y ganar un espacio de gobernabilidad y legitimidad.

C.V: ¿De dónde surge la necesidad de hacer ese llamado?

L.J.O: La convocatoria de Santos a la unidad nacional tiene que ver justamente con esa polarización del país. En los últimos años, el país se ha ido polarizando entre un sector de opinión que defiende a capa y espada la necesidad de profundizar la seguridad democrática, y un sector de opinión que defiende la necesidad de prestarle atención  a la cuestión social en Colombia, cuestión que siempre ha sido un problema sin resolver, pero que se ha deteriorado bastante en el último tramo del gobierno del presidente Uribe. ¿A qué me refiero con la cuestión social? Me refiero al desempleo y sobre todo al subempleo y a la economía informal en Colombia; me refiero al deterioro profundo de la prestación del servicio de salud; me refiero a la ausencia secular de una reforma agraria; me refiero a la brecha entre el campo y la ciudad que se refleja en pobreza y desempleo; y finalmente, me refiero al hecho de que este gobierno, en su política agraria, en vez de orientar los subsidios hacia los sectores más desprotegidos del campo, los orientó a fortalecer las grandes élites agrarias. Es entonces esa polarización, aunada a la necesidad de tomar distancia respecto del legado y de los conflictos de Uribe, lo que explica por qué Juan Manuel Santos hace un llamado a un gobierno de unidad nacional.

Justamente, el énfasis que le da Juan Manuel Santos a su campaña, sobre todo a partir de la segunda vuelta, es la cuestión social. La campaña de Santos refleja esos dos temas mencionados anteriormente. Por un lado, la necesidad de mantener el legado uribista en el campo de la seguridad, y por otro lado, lo que Santos llama un acuerdo nacional por la prosperidad democrática, que se orienta a tratar de enfrentar el deterioro de la dimensión socioeconómica del país. En ese sentido, dado que hay un elemento social importante en su programa de gobierno (la viabilidad de ese proyecto es otra cosa, pero por lo menos está clara la intención de tener en cuenta la cuestión social), Santos puede invitar a Gustavo Petro y a Rafael Pardo, dos candidatos que tenían un énfasis en lo social en sus actividades de campaña.

C.V: ¿Y cuál es la tercera dimensión del acuerdo propuesto por Santos?

L.J.O: Una tercera dimensión del acuerdo de unidad nacional tiene que ver con la intención de Santos de ganar un espacio y poner un cerco frente a los intentos de Uribe de tener injerencia sobre su gobierno. Uribe es una persona a quien le interesaría estar detrás del poder incidiendo en el nuevo gobierno con una eventual proyección de su candidatura para el 2014 (si no opta por lanzarse a la alcaldía de Bogotá), lo cual requeriría tener una influencia fuerte en el gobierno de Santos. Sin embargo, Uribe sabe que Santos es una persona muy independiente, y por eso le hubiera convenido más que el candidato del Partido Conservador hubiera sido Arias, ya que a él lo hubiera podido manejar más fácilmente que a Noemí. Por otro lado, la elección del Fiscal puede constituir una diferencia importante entre el proyecto de Santos y los intereses particulares de Uribe, en la medida en que el presidente electo ha manifestado una posición distinta frente al manejo de las relaciones con el poder judicial. Esto afectaría directamente el interés de Uribe por elegir un Fiscal cercano a su gobierno que asegure que funcionarios y políticos afines a su gobierno, que actualmente se encuentran sub judice, no sean afectados y que no salgan a la luz pública asuntos por los cuales podrían adelantarse procesos judiciales futuros. Lo que conocemos es apenas la punta del iceberg.       

 

Tags: Juan Manuel Santos Luis Javier Orjuela Seguridad Democrática Acuerdo de unidad nacional Campaña Álvaro Uribe



Comentarios (1)

  • María Paula Aroca

    María Paula Aroca:

    El artículo reflejó de manera muy puntual como, si bien al postularse como un continuador de la obra de Uribe, Santos garantizó gran parte de su éxito electoral, alejarse, menos en políticas concretas y más en la forma de hacer la política, es decir, mediante una mayor amplitud de su proyecto político, Santos podría estarse asegurando un mandato más exitoso en términos de rupturas en la continuidad de los conflictos heredados. Si Santos preservará o cambiará según sea rentable en términos políticos, una de las preguntas que podríamos hacernos y sobre la cuál vale la pena investigar, es precisamente qué nos dicen las decisiones de Santos, sus continuidades y rupturas frente al mandato de Uribe, sobre las transformaciones que hemos vivido como sociedad a lo largo de la última década. Otra pregunta que se me vino a la mente es si sería posible relacionar la voluntad de hacer política sobre otros temas diferentes a la seguridad, con los resultados del último informe de LAPOP sobre Cultura Política de la Democracia en Colombia 2009, según el cuál el principal problema del país, de acuerdo con las personas encuestadas, es la Economía y no la Seguridad.

    julio 2, 2010 Spam Abuso Eliminar

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