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Abr 2012 12

Saludamos a la V Cumbre de los Pueblos de las Américas

La V Cumbre de los Pueblos de las Américas  se realiza en momentos en que se apresta a reunirse también la VI Cumbre de las Américas, que congrega a los jefes de Estado y de Gobierno de los países de nuestro hemisferio.  

La Cumbre de los Pueblos cuenta con la presencia de representantes de numerosas organizaciones populares, sindicales, campesinas, indígenas, afrodescendientes, femeninas, juveniles y estudiantiles, de derechos humanos, de la academia, el arte y la cultura, de partidos y movimientos políticos de izquierda, es decir, de lo más avanzado de nuestra sociedad.  

A los participantes los anima el propósito común de examinar los principales problemas de nuestra América y construir una posición alternativa conjunta que exprese los intereses de nuestros pueblos y que sea la verdadera voz de las Américas. Durante tres días se realizarán eventos como el Encuentro de mujeres y paneles sobre educación, derechos laborales y Cartagena modelo de inequidad, y se discutirán temas tan importantes como: Modelo de desarrollo, pobreza, desempleo y derechos económicos, sociales y culturales; Integración (ALBA, UNASUR, CELAC); Militarización, criminalización de la protesta social, guerra contra las drogas, bases militares en el continente; Cambio climático y economía verde; Tierra territorio y soberanía alimentaria; Tratados de libre comercio y crisis económica.  

De acuerdo con lo dispuesto por los organizadores, las conclusiones serán sintetizadas en un pronunciamiento que deberá ser aprobado por la asamblea de movimientos sociales, para ser entregado a la Cumbre Presidencial, con la exigencia de que nuestras posiciones sean debatidas y tenidas en cuenta por los gobiernos, pero, sobre todo, para que se conviertan en banderas de lucha comunes, porque la lucha es el instrumento insustituible para conquistar los cambios democráticos avanzados que demandan nuestros pueblos.  

La VI Cumbre de las Américas tiene como lema“Conectando las Américas: socios para la prosperidad” y abordará cinco temas: Pobreza e inequidad, seguridad, desastres naturales, acceso y utilización de nuevas tecnologías e integración física de las Américas.  

Aunque se trata de asuntos de interés nacional y social, bien sabemos que sus conclusiones, aún con el influjo de los gobiernos progresistas y de izquierda de América Latina y el Caribe, no lograrán constituirse en respuestas efectivas a los graves problemas de dependencia, subdesarrollo, pobreza y desigualdad que afectan a nuestro continente.  

La OEA, que es la organización convocante de la VI Cumbre, ha sido desde siempre un instrumento al servicio de la dominación de Estados Unidos sobre el hemisferio. A través de ella se pretendió imponer el Área de Libre Comercio de las Américas y, ante el rechazo del que fue objeto, se optó por los tratados de libre comercio bilaterales que favorecen a un reducido grupo de grandes capitalistas nacionales y transnacionales, al paso que arruinan nuestras economías, agudizan la expoliación de nuestros recursos naturales y la explotación del trabajo de nuestros pueblos y profundizan la dominación política de nuestros países.  

Las cumbres convocadas por la OEA han sido escenarios para validar la política intervencionista de Estados Unidos en temas como el Consenso de Washington, la seguridad hemisférica, la guerra contra el narcotráfico, la llamada lucha contra el terrorismo, el supuesto libre mercado y la imposición del modelo de democracia al servicio de los grandes poderes económicos y políticos. Con razón, el Comandante Fidel Castro calificó en alguna ocasión a la OEA como “el Ministerio de colonias de Estados Unidos”.  

En esta oportunidad, la administración norteamericana volvió a imponer la exclusión de Cuba de la Cumbre de las Américas, pese a que desde el año 2009 le fue levantada la sanción que la había excluido de ese organismo desde 1.962. Se trata de un acto repudiable que rechazamos con todas nuestras energías como una grosera violación de la soberanía nacional de Cuba y del derecho del pueblo cubano a su libre autodeterminación.

Este hecho es la continuación de la política de hostilidad permanente contra Cuba, que se ha prolongado por más de 50 años y que se expresa, entre otras cosas, en el mantenimiento del embargo, condenado en numerosas ocasiones por la Asamblea General de las Naciones Unidas, en el encarcelamiento en Estados Unidos de cinco patriotas cubanos. Aunque uno de ellos ya fue puesto en libertad limitada, exigimos la liberación plena e inmediata de todos, porque su único delito fue luchar contra los terroristas cubano-americanos que actúan libremente en Estados Unidos con la pretensión de destruir la revolución cubana.

La agresividad imperialista también se manifiesta en contra de los gobiernos progresistas y de izquierda de América Latina y El Caribe que se apartan de los dictados del gobierno norteamericano, que reivindican la soberanía nacional y que realizan transformaciones democráticas en favor de sus pueblos.

Pruebas de ello son el golpe de Estado contra el Presidente de Honduras, Manuel Zelaya Rosales, el fallido golpe contra el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez; la rebelión policial contra el Presidente de Ecuador, Rafael Correa, el apoyo a grupos opositores de derecha en Bolivia, el despliegue de la IV Flota en el Mar Caribe, la proliferación de bases militares, el hostigamiento y las amenazas en contra de quienes no se someten a las imposiciones del imperio.

El capitalismo atraviesa hoy por una de sus más graves crisis económicas, que está siendo brutalmente descargada sobre los hombros de los trabajadores y las masas populares. Millones de personas en Europa, Estados Unidos y otros lugares del mundo han perdido sus empleos o sienten la degradación de sus condiciones de vida y de trabajo. Las conquistas sociales son arrasadas para salvar a los dueños del capital financiero y a los grandes empresarios. Las potencias capitalistas pretenden solventar su crisis apoderándose por la fuerza de los recursos naturales del planeta y para ello no vacilan en recurrir a la invasión militar de países soberanos, como ha ocurrido con Irak, Afganistán y Libia y como amenazan hacerlo con Irán, Corea del Norte y otras naciones.

A ello se agrega que el mundo afronta crisis cada vez más agudas en los campos energético, alimentario, medioambiental y climático, que son el resultado de la explotación irracional de los recursos naturales y de su conversión en simples mercancías para el lucro de las compañías transnacionales, lo que pone en serio peligro la existencia misma de la humanidad.

Frente a la barbarie capitalista e imperialista, los pueblos del mundo vienen levantándose cada vez con mayor decisión.

En América Latina avanzan procesos de reformas democráticas que, no obstante las diferencias entre los distintos países, cuestionan en mayor o menor medida los preceptos neoliberales y se orientan a la construcción de sociedades más justas. Al propio tiempo, trabajan en la consolidación de alternativas integracionistas libres del tutelaje de Estados Unidos, como la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América ALBA, la Unión de Naciones Suramericanas UNASUR y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños CELAC.

Los levantamientos populares del norte de África y el Medio Oriente no se limitan a rechazar regímenes antidemocráticos, como lo pregonan los grandes medios de comunicación. Son la condena al desempleo, el hambre, la pobreza y la miseria, y la exigencia de cambios en favor de las mayorías populares.

En Europa, los trabajadores y las masas populares realizan huelgas, paros, movilizaciones y protestas masivas para oponerse a los planes de ajuste impuestos por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Centro Europeo.

Por todas partes se multiplican las protestas, aparecen movimientos como  “Ocupemos Wall Street”, en Estados Unidos, o “Los indignados”, y los estudiantes se levantan en demanda de educación pública gratuita y de calidad.

En otras palabras, la lucha de clases, que los ideólogos del neoliberalismo habían declarado extinguida para siempre, resurge con nuevas fuerzas a lo largo y ancho del planeta para ratificar que ella no desaparecerá mientras existan la explotación y la opresión.

En lo que respecta a nuestro país, el gobierno de Juan Manuel Santos ha conformado la llamada Unidad Nacional para adelantar una nueva generación de reformas que profundizan el modelo neoliberal y endurecen el régimen represivo y antidemocrático imperante, mientras le pone toda clase de trabas y condicionamientos a la posibilidad de buscarle una salida negociada al conflicto interno que afecta a Colombia desde hace 48 años. En medio de esta situación, el único partido de oposición al gobierno en el Congreso de la República es el Polo Democrático Alternativo.

Pero, también aquí, mejoran las perspectivas de movilización y se fortalecen iniciativas unitarias como la Marcha Patriótica, el Congreso de los Pueblos, las mingas indígenas y comunitarias y la Coordinación de Organizaciones Sociales y Políticas, con el objetivo de enfrentar la política gubernamental y abrirle espacio a los cambios democráticos avanzados que reclama la sociedad colombiana. Un ejemplo de ello fue la valerosa lucha de los estudiantes universitarios, que con el respaldo del movimiento sindical y de amplios sectores populares obligó al gobierno a retirar del Congreso de la República la reforma regresiva que pretendía imponerle a la educación superior.

Para terminar, en nuestra condición de integrantes de la Bancada del Polo Democrático Alternativo en el Congreso de la República, manifestamos nuestro más firme apoyo a los objetivos de la V cumbre de los Pueblos de construir posiciones conjuntas para exigir que sean tenidas en cuenta en la Cumbre de los gobierno; de denunciar y rechazar la política guerrerista e injerencista de Estados Unidos y pedir la desmilitarización del Continente; de ponerle fin a la llamada guerra al narcotráfico para que sea sustituida por una política multilateral integral que haga énfasis en las medidas de salud pública; de luchar por unas relaciones económicas justas, que no estén basadas en los antinacionales tratados de libre comercio, en las inversiones expoliadoras, ni en la exportación de productos básicos, sino en el beneficio recíproco y el respeto a los procesos de integración autónoma, de manera que sirvan al desarrollo económico y social independiente de nuestros países. Por supuesto, también demandamos que se restablezca el derecho de Cuba a pertenecer al sistema multilateral y exigimos el cese del bloqueo, así como el fin de la hostilidad gringa contra los gobiernos que no se inclinan ante los dictados imperialistas.  Aprovechamos la ocasión para manifestar nuestro más firme respaldo al gobierno y la pueblo argentino en sus demandas de negociación para ponerle fin al colonialismo británico y recuperar la soberanía de las Islas Malvinas.

Le deseamos los mayores éxitos a la Cumbre de los Pueblos y tenemos la certeza de que sus conclusiones constituirán un aporte valioso a las luchas que cada día avanzan con mayor fuerza por el mundo para enfrentar victoriosos al capitalismo y al imperialismo.

 

Tags: Cumbre de las Américas



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Blog de la Senadora Gloria Inés Ramírez

por

Gloria Inés Ramírez Ríos

Educadora

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