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Ago 2012 24

Se disculpan por las víctimas pero nos siguen matando.

 

“Se bajaron de la moto y se resguardaron en la carretera, y ahí fue donde le dieron al niño”. Efraín Silva Julicue, fue asesinado por una esquirla que le cayó en el pecho después de que explotó una granada que fue lanzada por el ejército colombiano, en las horas de la tarde del día 21 de agosto del 2012 en la vereda El Venadillo que limita con el Resguardo de Huellas - Caloto. 
 
Efraín Silva Julicue, estaba estudiando en el Centro Educativo El Pedregal, sede Guasanó, estaba cursando el grado séptimo del bachillerato, tenía 15 años, él tenía dos hermanas y dos hermanos que viven en la vereda El Credo del Resguardo de Huellas – Caloto. La familia Silva Julicue, quedó con cuatro hijos que se sostienen de los cultivos del café, plátano y yuca, cuando no hay nada tienen que jornalear en verano pero cuando vuelve el invierno siguen el trabajo en la finca. 
 
Efraín salió junto a su papá, para el Palo – Caloto en su moto, ellos iban a sacar unas fotocopias que requerían para los estudios de Efraín. “Nosotros íbamos para El Palo – Caloto, nos tocó que orillar la moto y tirarnos ahí, yo me alcance a cubrir en una trincherita, ahí tiraron una granada cerca de él y el hijo estaba más adentrico y le cayó una esquirla en su pecho, el hijo quedó herido y como el ejército venía subiendo y de pronto me lo quitaban yo me lo traje y acá acabo de morir”, expresó con resignación Antonio Silva.  
 
Hace un año, el día 16 de septiembre del 2011, fue asesinada Maryi Vanesa Coicué, por esquirlas de una bomba que fue lanzada por las milicias de las FARC. Ese día la comunidad del norte del Cauca exigió que no arremetan contra las niñas y los niños en este conflicto armado que han traído a nuestro territorio. Pero Maryi no ha sido la única, al contrario han caído más niños inocentes en esta guerra, ¡hasta cuándo! No queremos que nuestros niños, mayores, jóvenes y mujeres sigan siendo blancos de la guerra. 
 
La vida de Efraín se apagó por una esquirla de una granada que fue lanzada por el ejército colombiano, don Antonio, su padre, se salvó de milagro, “el ejército comenzó a rafaguiar y a lanzar granadas porque vieron que nosotros nos recostamos en el barranco…fue del lado del ejército que cayó la granada porque estaban cerca de una casa y de esa dirección cayó la granada y la guerrilla estaba del otro lado… cuando mi hijo cayó, él estaba gateando, yo fui y lo arrastre en medio de las ráfagas de balas, me tocó traerlo por la orilla y nadie me ayudó, yo lo subí en la moto y lo traje más adelante, a la vereda El pajarito del resguardo de Huellas – Caloto, yo pensé que se iba a revivir”, dijo muy dolido Antonio Silva.
 
Con todas estas muertes solo queda claro que en Colombia, la guerra es una excusa para que continúe imponiéndose el “Modelo Colombia” – Plan Colombia. Una combinación específica de terror, propaganda y políticas (tratados al servicio del Libre Comercio). La razón de ser del Estado en Colombia es impulsar esta ‘liberación’ de territorios, riquezas, mercados, ahorros y trabajo para las transnacionales.
 
Este “Modelo Colombia” es ahora la fórmula de usurpación que se aplica a otros países que ya se han puesto en la mira de los explotadores. Este modelo se ha extendido a países como México, Paraguay, Perú, Honduras, Guatemala, Bolivia, Ecuador, Brasil, Chile, Argentina. Siempre imponiéndose con el terror.
 
La resistencia indígena del Cauca sigue pero no podemos caer en el juego de los dicsursos y las promesas falsas del gobierno colombiano porque las políticas del capital se imponen año tras año y cada vez se agudiza más el monstruo del saqueo de las trasnacionales que quieren adueñarse de nuestros territorios, de nuestros planes de vida, de nuestros sueños y de la vida toda.
 
Debemos continuar con la lucha contra el modelo económico y contra todo lo que atente contra la vida. Al pedirle un mensaje en medio de esta guerra a don Antonio, padre de Efraín, su respuesta es un silencio de impotencia, un silencio de dolor y un silencio con lágrimas. Acompañamos a la familia Silva Julicue y a todas las familias víctimas del conflicto armado que vive el Cauca y Colombia.

 



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Blog de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC)

Desde su conformación en 1.971, el Consejo Regional Indígena del Cauca-CRIC, se constituyó en un dinamizador de los procesos reivindicatorios y de resistencia que adelantaban los pueblos indígenas colombianos a lo largo de la geografía nacional para demandar del Estado colombiano medidas de protección para sus territorios ancestrales, entidades culturales y derechos fundamentales. Con el propósito de visibilizar y socializar sus problemáticas, compartir la experiencia organizativa y establecer dinámicas de unidad para la exigibilidad de sus derechos, a los Congresos Regionales y espacios de trabajo colectivo del CRIC, asistían cada vez y de manera más representativa autoridades y delegados indígenas de otros pueblos y comunidades indígenas de Colombia. Este fenómeno de integración durante la década de los setenta, permitió que en algunos congresos del CRIC se realizaran comisiones de trabajo para tratar los asuntos de los pueblos indígenas de Colombia. Así conocimos a líderes de los pueblos Arhuaco, Kogui, Sikuani, Emberá, Cañamomo, Pijao, Pasto y Amazónicos, entre otros, quienes en unión de los Nasa, Coconuco y Giuambiano, estimularon y trabajaron para la conformación de una entidad organizativa que representará y desatará acciones a nivel nacional para realizar los intereses de los pueblos indígenas del País. En esta dinámica de sacar a la luz pública y denunciar ante la comunidad nacional e internacional los atropellos que a diario vivían los indígenas en Colombia, el periódico “Unidad Indígena”, órgano oficial del CRIC, se constituyó en el vocero y medio fundamental para la visibilización de las necesidades, amenazas y vulneración de los derechos de los pueblos Indígenas. Su director Trino Morales, indígena Guambiano quien desde 1963 venia liderando procesos de recuperación territorial de su pueblo, fue el encargado por el CRIC, para trabajar en el tema organizativo nacional. Trino Morales acompañado de líderes indígenas del Tolima, Cauca, la Sierra Nevada, Antioquia, Caldas, Nariño y los Llanos Orientales, entre otros, visitaron durante dos años a los pueblos indígenas del país en comisiones de trabajo que aún hoy se recuerdan con nostalgia. Del esfuerzo de este puñado de compañeros surge el Primer Encuentro Indígena Nacional de Colombia, realizado en la comunidad de Lomas de Ilarco, Municipio de Coyaima, sur del Departamento del Tolima, el 12 de octubre de 1980. Evento que constituye el primer paso concertado entre pueblos, autoridades y organizaciones indígenas para dotar al movimiento indígena nacional de una estructura política y organizativa del mismo orden. Mil quinientos delegados en representación de los pueblos indígenas del país, en asamblea general acordaron en Lomas de Ilarco la creación de la Coordinadora Nacional Indígena de Colombia a quien le encomendaron la organización y convocatoria del Primer Congreso Indígena Nacional; así como la constitución de la ONIC. La ONIC como proyecto político de carácter nacional, constituye hasta el momento la primera y única apuesta concertada y propia de los pueblos indígenas de Colombia, para hacerle frente a la defensa y protección de sus derechos especiales, colectivos y culturales, desde la unidad de acción organizativa y programática. El Primer Congreso Indígena Nacional que institucionalizó la Organización Nacional indígena de Colombia, fue celebrado en la Localidad de Bosa en febrero de 1982, y estuvo conformado por representantes del 90% de los pueblos indígenas colombianos y contó con la presencia de 12 delegaciones indígenas internacionales. Por primera vez en la historia nacional, dos mil quinientos delegados de los diferentes pueblos indígenas del país, se reunían para conversar sobre su pasado, presente y futuro; además para proponerle al Estado colombiano estrategias para la protección de la integralidad de sus identidades étnicas. El Primer Congreso Indígena Nacional adoptó para la ONIC los principios de Unidad, Tierra, Cultura y Autonomía que configuran las líneas de acción de la entidad y produjo su mandato en temas como la Legislación Indígena y el cumplimiento por parte del estado de la Ley 89 de 1890, recomendando a todos los indígenas del país el fortalecimiento de la autonomía indígena y de rodear a las autoridades tradicionales para el ejercicio de su gobierno. Al momento de conformarse la ONIC, Colombia atravesaba por uno de los momentos más difíciles de su historia nacional matizado por el asenso al poder político del Estado de personajes vinculados a economías subterráneas, la presencia de grupos de justicia privada, el fortalecimiento del accionar de los grupos guerrilleros y el desconocimiento por parte del Estado y el Gobierno Nacional de los derechos y libertades fundamentales de los ciudadanos colombianos, todo lo cual generó un clima de violencia institucional, caracterizada por la violación sistemática de los DDHH y de infracciones al DIH, lo que afectó de manera dolorosa a los pueblos indígenas quienes llevaran para siempre en su memoria las masacres, torturas, desapariciones y asesinatos de sus autoridades y dirigentes desde la política gubernamental del Estatuto de Seguridad, impuesta por el presidente Turbay Ayala. En la década de los ochenta la dinámica organizativa y política de los pueblos indígenas de Colombia, se inscribe en un proceso de exigibilidad de derechos de los pueblos indígenas a nivel mundial. Por lo mismo mientras en Colombia los pueblos indígenas dan un primer paso hacia la realización de su autonomía política y organizativa, a nivel internacional las minorías étnicas acceden a espacios y escenarios de incidencia donde logran ser admitidos y escuchados en sus problemáticas. Fruto de esta dinámica, el 9 de agosto de 1982, se reúne por primera vez la El Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas, establecido a raíz del estudio presentado por el Sr. Martínez Cobo, Relator Especial de la Comisión de Derechos Humanos de la Naciones Unidas, sobre la situación de los derechos humanos y las libertades fundamentales de los indígenas. Este Grupo de Trabajo, actuó como órgano subsidiario de la Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección a las Minorías. Es más, para conmemorar la fecha de la primera reunión de este grupo, la Asamblea General de las Naciones Unidas, instituyó el nueve de agosto como día internacional de las poblaciones indígenas.

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