Universidad de los Andes

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Sep 2012 03

Tic, tic, tic…

 

 

Este es el sonido de las bombas antes de estallar. El gobierno viene escuchando este sonido pero no reacciona. En varios campos de la actividad pública, los problemas se están saliendo de madre y parece como si el peligro no preocupase a los altos funcionarios.

El tema espinoso es el de la seguridad. Apoyado en las cifras sobre reducción de homicidios, el gobierno insiste en que la seguridad mejora en Colombia. Se argumenta que el problema es de percepción por parte de la opinión pública. Pero las cifras generales no corroboran la versión del gobierno. Tanto en seguridad ciudadana como en defensa nacional las tendencias no son buenas. Cualquier habitante de Bogotá, Cali, Girardot, Montería, Cúcuta o Pereira ha sido testigo del aumento de la inseguridad cotidiana. Los habitantes de Meta, Arauca, Santander, Magdalena o Córdoba han visto regresar los boleteos, los cobros para poder adelantar su actividad económica, los retenes en las carreteras y el predominio de las bandas criminales con estructuras delincuenciales sofisticadas.

Sin duda el tema más complejo es el de la salud. Un modelo económico confuso y enredado ha venido incubando una crisis de grandes proporciones. La dinámica demográfica, los mercados imperfectos de medicamentos, los costos crecientes de la atención médica, la extensión irracional de los subsidios y la galopante corrupción del sistema público- privado tienen el sistema al límite del colapso. Nadie quiere aceptar la Superintendencia de Salud pues quien asuma el cargo pasará el resto de la vida defendiéndose en los estrados judiciales. Los hospitales públicos están semiparalizados y el sistema privado cada día es más ineficiente y demorado frente a las demandas crecientes de servicio de la población.

La calle volverá a ver a los estudiantes protestar. La actitud del gobierno de sepultar el debate en las interminables mesas de concertación tiene un costo. A medida que los estudiantes se han dado cuenta de la estrategia dilatoria ha venido aumentando el tono de sus reclamos. En las últimas reuniones, los representantes del gobierno han sido objeto de fuertes reclamaciones. Se anuncia una primera marcha de protesta de la Mane en Medellín a principios de septiembre.

Las pensiones son otra área donde el problema crece lentamente. El Ministerio del Trabajo anunció una reforma en la materia. Con el primer crujir de dientes de los sindicatos, el tema fue archivado o pospuesto de manera indefinida. La experiencia internacional confirma que frente al envejecimiento de la población, el modelo de retiro tiene que irse ajustando a la nueva realidad. Por absurdo que parezca, el sistema pensional colombiano está en reversa. Al acercarse la edad de retiro de las nuevas cohortes, las personas prefieren regresar al sistema público para beneficiarse de los subsidios aportados por el Estado.

Sobre el obsoleto régimen laboral que no permite crear empleo no se habla pues puede molestar en período de reelección. El Ministro de Hacienda anunció que retira el proyecto de reforma tributaria para no inquietar a los empresarios. Y la justicia sigue cada día más congestionada. Los problemas de la minería se inflan, las universidades públicas desfinanciadas, la corrupción sigue rampante…

El gobierno conoce de estos artefactos explosivos pero no quiere acercarse a ellos. Los expertos en desminado, que son los ministros, piensan que ignorándolos se evitará que estallen. Mientras tanto los segundos se agotan.

representante@miguelgomezmartinez.com

 

 



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Blog del Representante Miguel Gómez Martínez

por

Miguel Gómez Martínez

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